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Juan aprovecha a pasear por la ciudad..

Después de que el carro continuo con su recorrido, llego a la ciudad a lo que aprovecho a comprarse unas ropas en "las pacas"* y así poder estrenar según el. Una vez que salio de la tienda, camino con sus papas por el mercado buscando un lugar en donde desayunar, el ya tenia en mente dejar tirado su celular para que su padre le comprara uno nuevo, según Juan se lo merecía porque el que tenia ya lo había aburrido y se lo habían comprado hace 2 años, por lo que hábilmente puso en silencio su celular y lo dejo discretamente en el restaurante donde desayunaron. Continuaron su recorrido hacia el parque central, viendo los negocios que por ahí se encontraban, cuando de repente le dijo a sus papas: "No aparece mi celular", mas seguro se me cayo allá adelante, lo tenia cuando subimos pal centro...             * Establecimientos en donde venden ropa americana.

Juan se va de visita al pueblo...

Era tanta la preocupación de los padres de este infeliz que estaban ahorrando para poder llevarlo al psicólogo de la cabecera municipal y que ese especialista pudiera hacer entrar en razón a su hijo... Paso el tiempo y los señores al fin consiguieron un dinero para llevar a su hijo al pueblo para que un psicólogo pudiera llevar su caso, por recomendación de amigos contactaron al Lic. Atenogenes Encinos Gómez el cual era el más afamado de la región. Una vez agendada la cita y llegado el día en que iban a atender al susodicho, los señores y su hijo viajaron en la madrugada en las famosas camionetitas o estaquitas, para su mala suerte solo hubo un lugar en la cabina el cual fue ocupado por la señora, por lo tanto el papa y su hijo no les quedo de otra que ir en la radila. El viaje fue como de unas cinco o seis horas aproximadamente, con unas pequeñas pausas... Después de ese pesado viaje por fin estaban arribando a la entrada del pueblo, cuando de repente la camioneta choco contra un auto...

La historia de Juan

En un lugar de la selva de cuyo nombre ahora no recuerdo, vive un joven veintiañero de nombre Juan, de tes morena, algo esbelto, de una estatura promedio, sin oficio ni beneficio y hasta para eso único hijo. Entre sus pasatiempos estaban el jugar videojuegos, ver videos en YouTube y leer de forma regular en internet sobre la era napoleónica. Podríamos decir que hasta ahí todo normal pero el último hobby es el que fue siendo mas importante para él conforme pasaban los días, estaba tan obsesionado con la figura de Napoleón Bonaparte que se mando a tatuar el rostro de su ídolo en su brazo derecho, en todos los videos que veía en YouTube se la pasaba comentando "¡Viva el Emperador!, ¡Viva el Emperador! ", se imaginaba ser un oficial del Sire* y compro por internet una figurilla del personaje en cuestión para colocarlo en su cuarto. Sus señores padres a estas alturas ya estaban muy preocupados que creyeron ya se le estaba secando el seso, por lo que consideraron seriamente llevarl...

Con la presión de los trabajos

  Parece sencillo para un estudiante seguir despierto a esta hora de la madrugada, pero si tienes un buen de tareas que entregar de la universidad no queda más que seguir pegado a la computadora, redactando, elaborando cuestionarios, haciendo diapositivas, etc... y claro con una buena taza de café. Me decía un compañere "ya déjalo", pero la verdad aunque parezca fácil ya no lo es, porque seria una lástima dejar todo a medio camino, cuando se ha invertido mucho tiempo en el estudio y dinero también, lo que me hace recordar Winston Churchill: "Si estas pasando por un infierno sigue adelante...", quizás mi historia se parezca a la de muchos chiques o pude que ande exagerando mi caso, pero lo importante es continuar con tus sueños a pesar de las adversidades. La noche es joven dijera un buen amigo, así que continuare con mis actividades.